La taberna-escusa

(Viaje a Lisboa 06)

Bar Lisboa

Mi querido amigo:

Me abruma con sus informaciones. Usted escribe ¡a la velocidad que ve! Yo, en cambio, soy de tránsito intestinal lento. Mis obligaciones para con mis plantas y mis canarios tampoco me dejan el tiempo que me reclaman sus ojos. Le diré, no obstante, que me alegra ver parte del mundo exterior anclado en el XIX como lo estoy yo. Eso me lleva a pensar que no todo está perdido, que la civilización puede tener salvación. Sigue leyendo

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Vinhas

(Viaje a Lisboa 05)

Forcados

Ha llegado María José, la consorte de la OTAN, nos ha recogido en el hotel a los cuatro del azulejo y nos hemos ido a ver los forçados a la plaza de toros de Campo Pequenho. Digo los forçados porque los señoritingos a caballo que actúan antes que ellos no nos interesan a ninguno de los que íbamos. Ahora bien, ha actuado a caballo una especie de enano -me persiguen- que la consorte de la OTAN nos ha dicho que es producto de un lío de faldas de no sé qué rejoneador portugués. Sigue leyendo

Lisboa

(Viaje a Lisboa 04)

Évora

 

Hemos llegado al hotel. Estoy hecho un guiñapo. Paramos en Évora a tomar café y ver de paso su templo romano, bastante bien conservado y de ahí hasta Lisboa de un tirón. Bueno, es un decir, de un tirón de tragedia. No sé quién de los cuatro se empeñó en ir por la autopista y el paisaje a su alrededor era terrorífico. Digo esto no en deshonor de Portugal, sino de los que cuando ven un paisaje monótono -dígase pasajero número tres- aprovechan para hacer preguntas y antes de que contesten volver a preguntar. Sigue leyendo

Piedra desnuda

(Viaje a Lisboa 03)

AzulejosPortugal

Preciosa foto la de los azulejos, amigo Nando, que aunque contemplé con vd en ese viaje, no supe ver como ahora nos la devuelve. Y lo más interesante de la foto es lo que no está, (la ausencia del padre dira vd, jeje), toda esa piedra desnuda que se ha quedado sin el enlucido del azulejo y que esperaba acabar de representar una imagen, Sigue leyendo

Lisboa… Lisboa… Lisboa…

(Viaje a Lisboa 02)

L1030482

Mi querido amigo:
¡Irse a Lisboa!, ¡qué locura! Para mí el extranjero empieza en el zaguán de mi casa, que es la frontera entre lo que está en su sitio y lo desordenadamente ignoto. Irse, además ¡con gente a medio conocer! ¡Para que le pase a usted algo por el camino! Imagino que, por lo menos, habrá emprendido viaje con muda limpia no sea que necesite acudir al médico. Sé que conoce la secular regla de las madres de revisar calzoncillos y calcetines cuando se visita al galeno. Tienes que ir compuestito, te decían. En alguna ocasión no he observado a pies juntillas esa regla y he bordeado la tragedia, pero de estos asuntos hablaremos otro día. Sigue leyendo

Nuevos fichajes benedictinos

(Barcelona 07)

seat

Como indiqué en mi anterior misiva, andábamos camino del monasterio de Montserrat con parada en la iglesia de Santa Cecilia. Emprendimos de nuevo nuestro camino y al llegar a Montserrat hicimos un ejercicio de desprecio, es decir, pasamos con el coche la barrera, dimos la vuelta a la rotonda y volvimos a salir sin pararnos a visitar el monasterio. ¿A qué ese desprecio? Mi tío Florencio se había empeñado en llevarme a visitar las instalaciones de la fábrica Seat en Martorell, las cuales consideraba un mejor lugar para gastar el tiempo que en Montserrat. Sigue leyendo