El omphalós ὀμφαλός

(Constantinópolis 08)

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La Mezquita Azul desde las ventanas del primer piso de Santa Sofía

¡Ah, mi querido amigo Simeón Estilita! No solo tiene usted razón cuando dice que estoy donde habita Dios (con o sin turbante es lo de menos) sino que le daré un detalle que nunca nos contaron cuando estudiamos el arte bizantino de Santa Sofía en aquella gloriosa facultad de Filosofía y Letras de Córdoba que mantiene hoy día sus tradiciones (doy fe de que el café sigue siendo extraordinariamente diurético). El detalle es que por fin he entrado en Hagia Sofía Sigue leyendo

Elogio de la lentitud

(Constantinópolis 06)

Mi querido amigo:

No es nueva su animadversión por Alejandro Sanz. Hace años que le escucho la cantinela. En fin, cada uno tiene sus manías. La mía es Alex Ubago, a quien sólo me lo puedo imaginar llorando detrás del cristal de una ventana azotada por la lluvia exterior. En cualquier caso, debo desviar su atención hacia un aspecto de este artista turco que ha grabado para la posteridad y que quizá se le haya pasado por alto: su lentitud. Pero líbrenme los dioses de hacer crítica de este aspecto. Creo firmemente que la lentitud va asociada a la elegancia. Así se lo digo. Vuelva a mirar el vídeo. Ausencia de movimiento, impoluto traje negro con aristocrático chaleco, elegancia sin artificio. Aquí no hay saltos de saltimbanqui, ni ropa de pobre, ni gorras de mecánico de Fórmula 1 con la visera vuelta para la nuca. Tela fina y zapato italiano. Ahí es nada. Este tal Mustafá Demir es un artistazo. El problema es de su manager, que aún teniendo un producto sin igual, no ha encontrado la canción que lo lance al estrellato internacional. Sigue leyendo

El mal de Stendhal

(Constantinópolis 04)

Dulces turcos

 

Mi querido Viñas, no comento lo que me cuenta de la película Delicias turcas. Sabe que soy un ser asexuado -como Fernando Arrabal-, y esas cosas a mí me dan un pudor que no puedo, que me pica el cuerpo, que me entra un no sé qué… y me extraña mucho que usted, que adolece del mismo mal que yo, ande comentando cosas de quíteme allá esos vellos. Se lo perdono por la sencilla razón de que está usted aquejado del síndrome de Stendhal. Ver tanta belleza junta sin dosificación le ha hecho caer en el delirio.

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Delicias turcas

(Constantinópolis 03)

Delicias Turcas

 

Tendría unos 15 años cuando vi la película Delicias Turcas de Paul Verhoeven. Si mi madre -y la vuestra- la hubiese visto habría dicho que era una cochinada. ¿Por qué entonces a ese holandés se le ocurrió titular así la película? Ni idea, sólo recuerdo que el protagonista coleccionaba vello púbico de las mujeres que se echaba al catre.

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