Un acto indecoroso

(Viaje a Lisboa 14) Calle de Lisboa Le tengo que reñir. Le tengo que reñir por pobre. No puedo estar más de acuerdo con su amigo viajero daltónico. ¡Recoger cosas de la basura como un mendigo! Mi querido amigo, todos y usted más que nadie, debemos aspirar a la perfección y a la belleza. Acercarse a un contenedor a rescatar una bolsa de deporte, por muy nueva que estuviera, es un acto indecoroso. Tiene usted que coincidir conmigo a la fuerza. ¿Le hace falta dinero? Yo se lo doy. ¿Quiere usted algo? Yo se lo compro. Pero no me vaya por los contenedores de la mierda buscando reliquias. Sigue leyendo

Adiós vieja Lisboa

(Viaje a Lisboa 13)

L1030680

Me gusta Lisboa precisamente por lo que no les gusta a los alemanes: por su aire decadente, por el aspecto de que se vaya a caer en cualquier momento, de que un maremoto se la lleve, de que un azulejo de sus fachadas se desplome y me dé con el pico en la coronilla, por la ropa tendida a la vista del mundo, de un mundo que son turistas que llevan chanclas con calcetines -inequívocamente british o german people-. Sigue leyendo

Jugar al toro

(Viaje a Lisboa 07) Jugar al toro A las puertas de la plaza aún se juega al toro. Curioso, todo es rojo: el carrito del niño, la camisa del padre, del hijo en el carrito, la camisa del niño, los calcetines… y el autobús del fondo. Hay quien paga por que lo monten en un autobús rojo de Lisboa sightseeing cuando la verdadera Lisboa juega al toro delante de él.

La taberna-escusa

(Viaje a Lisboa 06)

Bar Lisboa

Mi querido amigo:

Me abruma con sus informaciones. Usted escribe ¡a la velocidad que ve! Yo, en cambio, soy de tránsito intestinal lento. Mis obligaciones para con mis plantas y mis canarios tampoco me dejan el tiempo que me reclaman sus ojos. Le diré, no obstante, que me alegra ver parte del mundo exterior anclado en el XIX como lo estoy yo. Eso me lleva a pensar que no todo está perdido, que la civilización puede tener salvación. Sigue leyendo