Oporto

(Santiago y cierra Spanien -y Portugal- IV)

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Azulejos, ropa tendida y la portera

Entro en Portugal atravesando el Miño entre Tuy y Valença do Minho. En la catedral de Tuy hay un extraordinario ejemplo de tímpano, un ejemplar único por ser el primer tímpano gótico de España y por representar a la Virgen, en la cama, echando la siesta tras dar a luz. Le digo al chofer del autobús, Benavides, que se desvíe para que veamos tan sosegada escena pero si niega, dice que el autobús no cabe por las calles de Tuy. Llorando, continuamos camino y llegamos a Oporto. Les explico a mis alemanes que el nombre de la ciudad es el culpable de que Portugal sea Portugal (unión de Portus y Cale, las dos ciudades antiguas de sus orillas). Hay mucho que ver en Oporto, y no viene al caso hablar de la torre de los clérigos ni de la estación de ferrocarril, para eso están las guías. Y a mis alemanes, sinceramente, una vez que los metes en las bodegas Sandeman (que por cierto están en la acera de enfrente de Oporto, no se me entienda mal, en la ribera del Duero contraria, una ciudad que ya no es Oporto y se llama Gaia, no se me entienda de nuevo mal) y les sirves el vino dulzón de Oporto hasta las sandalias del pescador con calcetines blancos, lo que haya más allá de las puertas de Sandeman les trae el pairo. Y así, bien embadurnados de alcohol, el guía, que soy yo, puede dejar pronto a sus turistas alemanes en el hotel a dormir la mona y dedicarse a fotografiar tan bella ciudad y que, adjunto documentos gráficos, oferta, además de tiendas ancladas en los 70, productos maravillosos como el jabón de leche de cabra o el lápiz hemostático 444, un producto ideal para todo dandy de pulso trémulo a la hora del afeite.

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Bodegas Sandeman, unidad de destino en lo alemán

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El bacalhao nunca falta en Oporto.

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Jabón de leche de burra o de leche de cabra, a elegir

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No todo son azulejos: mezcla de art nouveau y racionalismo portugués en el edificio del Club Fluvial de Oporto

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Otro de los grandes inventos portugueses, el lápiz hemostático, para los dandys incapaces de no cortarse a la hora del afeite.

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Antiguas barcazas para transportar por el Duero los barriles de vino de Oporto. Al fondo, el puente de Luis I, obra de Théophile Seyrig, del estudio de Eiffel

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Otra muestra del art nouveau portugués, llamado aquí Arte Nova

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La famosa Casa Colonial, con sus bacalhaos de plástico en la fachada. A su derecha, al lado de la tienda de souvenir hay una estupenda confitería a 65 céntimos la bica (espresso)

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Sandeman, el toro de Osborne de Portugal

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