Un caso de personalidad arrolladora

(Las invasiones bárbaras 04)

Carnavales

Mi querido amigo, no cabe duda que el caso que me cuenta sobre el turista amarillo es un claro ejemplo de personalidad arrolladora. ¡Hay que tenerlos muy bien puestos para decidirse a salir así a la calle! Lejos de oponerme no tengo más remedio que mostrar ante este señor una admiración sin límites. Sigue leyendo

Toledo china y muñonada

(Las invasiones bárbaras 03)

Nando y Quijote

Nando y Quijote

Ahí sigo, haciendo más kilómetros que el baúl de la Piquer. Íbamos mi chófer del bus, 47 turistas alemanes y un servidor camino de Toledo y paramos en Almuradiel a comer. Pisto con huevo, sopa de ajo, queso manchego: los alemanes daban saltos como cabras de ver lo que existe en el mundo. Y allí estaba adornando el local manchego mi adorado don Quixote, hidalgo de lanza en astillero. Tenía las manos en la cabeza, como diciendo: ¿qué leches ha sido de este país? ¿Me lo habéis llenado de turistas de baratillo y tú eres uno de los culpables? Yo, que soy de inspiración budista, traté de calmarle, pero el pobre estuvo inconsolable como puede verse en la foto. Sigue leyendo

Turismo chatarra

(Las invasiones bárbaras 02)

Todos contra la Mona Lisa

Todos contra la Mona Lisa

Mi querido Nando, a su “socialización del bienestar” enfrento yo el sabio refranero español con aquel que dice “no está hecha la miel para la boca del asno”. ¿Cuál definición tiene más razón? Veo que usted mismo se está contestando. La socialización de bienestar es palabro inventado por algún político, algún economista o, lo que es aún peor, algún economista con aspiraciones a político. Sigue leyendo

Todo a un euro

(Las invasiones bárbaras 01)

Nando-en-madrid

En uno de mis tradicionales camuflajes laborales, como guía de grupos alemanes de visita en España (véase “mamporrero cultural” en el diccionario de lo que Bruselas quiere que seamos los españoles), tengo el encargo de enseñar nuestras Españas, término en boga allá por los tiempos de Alfonso VI de Castilla y León. No es nuevo para mí, pero sí la nueva modalidad de viaje. Voy de guía, como habitualmente cuando por ello me contratan. Claro que los grupos de los que me tengo que hacer cargo en esta ocasión nunca debieron salir de casa. Sigue leyendo