Restaurantes de postín

(Barcelona 02)

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Mi querido Nando, ¡ve, ve lo que le digo!… si en vez de acudir a Barcelona a no sé qué, hubiese usted venido a mi patio, habría regalado a su estómago un manjar de dioses. En los días a los que se refiere, en mi casa dimos cuenta de una exquisita boronía coronada en su cerviz con un distinguido huevo frito. Humilde, sí, pero amigo mío, ¡no confunda humildad con sosería! La boronía se regó con un fino en rama “Amargoso” de Bodegas El Gallo y se acompañó con una brizna de bacalao seco adquirido en el último “ultramarinos” que queda en la ciudad. De postre, una mandarina.

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