Carne magra

(Invierno tokiota 05)

Caratula vídeo Bajos Fondos

Mi querido Nando, ¿se queja usted de la visión de la carne por la calle?, permítame que me ría ¡já! Carne, lo que se dice carne, fue lo que me encontré yo el otro día que salí de mi patio por hacer de lazarillo a un tío mío que vino a arreglar no sé qué asuntos. Sigue leyendo

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Saber dónde se está

(Invierno tokiota 03)

Pasarela

Una de las cosas que más me gusta en el mundo es saber dónde estoy, qué hago y dónde voy, algo parecido a lo que los romanos resolvían con su latinajo “Gnoscete ipsum”. Mire usted, me inquieta mucho viajar y no saber dónde entro ni qué pie piso. Comprenderá que no vaya a ver esos sitios que usted curiosea porque me puedo confundir pensando que entro en una tienda de cómics Sigue leyendo

Un caso de personalidad arrolladora

(Las invasiones bárbaras 04)

Carnavales

Mi querido amigo, no cabe duda que el caso que me cuenta sobre el turista amarillo es un claro ejemplo de personalidad arrolladora. ¡Hay que tenerlos muy bien puestos para decidirse a salir así a la calle! Lejos de oponerme no tengo más remedio que mostrar ante este señor una admiración sin límites. Sigue leyendo

Turismo chatarra

(Las invasiones bárbaras 02)

Todos contra la Mona Lisa

Todos contra la Mona Lisa

Mi querido Nando, a su “socialización del bienestar” enfrento yo el sabio refranero español con aquel que dice “no está hecha la miel para la boca del asno”. ¿Cuál definición tiene más razón? Veo que usted mismo se está contestando. La socialización de bienestar es palabro inventado por algún político, algún economista o, lo que es aún peor, algún economista con aspiraciones a político. Sigue leyendo

No todo sigue igual

(Todo sigue igual 07)

Trayectoria de la cornada

Mi querido amigo, usted tituló este episodio como “Todo sigue igual”. Debo contradecirle. Hay cosas que cambian. Yo, sin ir más lejos, he salido de mi patio. Sí, sí, lo que oye. La otra mañana tomé mi viejo automóvil y abandoné el calor de la cochera donde habita con el propósito de cumplir con un recado ineludible. Le imagino ahora con el ceño fruncido, pero no se preocupe, el primer asombrado fue el propio coche. Me senté en el puesto de mando y procedí a girar la llave de contacto. Siguieron un par de estornudos metálicos producto de su extrañeza o de alguna alergia que tuviera de alérgenos a los ácaros, al polvo o al propio tiempo, tras lo cual, el mecanismo comenzó a funcionar como de estreno. Y allí me tiene, tras el timón, surcando los procelosos mares de las calles de la ciudad, sorteando autobuses como tempestades y “motillos” como afilados escollos. Sigue leyendo

El turismo es un gran invento

(Todo sigue igual 06)

Las marujas turistas alemanas ante el mármol yacente de Manolete

Las marujas turistas alemanas ante el mármol yacente de Manolete

Ya puestos, lo menos que puede hacer uno en esta vida es lo mismo que hacía mi madre, reírse de todo bicho que pase por delante. Así que en mi último grupo de turistas al que he guiado, ocho marujas alemanas, he imitado a Toni Leblanc en Los Tramposos y solo me ha faltado llevarlas al programa de Juan Imedio para mostrarles la verdadera Spanien o Andalusien. Por si fuera poco la Feria de Sevilla -un lugar rarísimo, oiga, con unos nudos de corbata como melocotones en almíbar; dicho esto con todos los respetos- o la taberna más recóndita de Granada, me las llevé a ver cementerios, tal como hizo Toni Leblanc con sus turistas: No somos nadie le decían los turistas a los familiares del muerto, y estos respondían: cuánto lo querían, ha venido gente de todo el mundo. Sigue leyendo

Alabados sean los dioses

(Todo sigue igual 05)

Todos los dioses

Sí, así lo digo, ¡¡¡alabados sean los dioses!!!, todos a la par para no dejarme ninguno en el bolsillo donde se guardan las cosas de dios. Parece, querido amigo, que mis sermones -por seguir dentro de la nomenclatura divina-, están dando sus frutos. Ya no ve usted a la sociedad que nos rodea con esos tiernos ojillos de querubín. Sigue leyendo