El año del mono en calcetines

(Una temporada en Japón 01)

calcetin

Este 2016 resulta que es el año del mono para Japón. Debe ser sin duda mi año. Y de nuevo lo comienzo en Tokio. Para qué les voy a engañar, en este país ni sabe uno cuándo es domingo ni cuándo empieza la navidad. Todos los días son iguales porque las tiendas no cierran nunca y para más inri, no hay misas. Así que las navidades se me han pasado sin turrón, borrachera de anís (del mono, que es un retrato de Darwin en la etiqueta, sin duda el mejor chiste comercial de la Historia), petardos ni fiesta fin de año bailando por Raphael con Raffaella Carrá.

Pero he encontrado una manera infalible se saber que las navidades se han acabado. No se crean que es fácil porque a día de hoy (10 de enero, creo, sábado o domingo, no sé) el árbol de navidad de la plaza del barrio (Akabane) sigue puesto. Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid he dejado también puesto el árbolito mini navideño en casa por dos razones: la primera porque no sabía cuándo se acababan las navidades y la segunda porque mi prima Angelines, que vive en Martorell, jura que me ha enviado una tarjeta navideña hace mes y medio. Lo malo del asunto es que se la dio a su padre, mi tío Florencio, para que fuese a Correos, y éste se pararía a comer un bocadillo de boquerones en vinagre en algún sitio y sospecho que acabó comprando los sellos en una tienda filatélica, donde entablaría animada conversación con su dueño, que le vendería sellos de Franco de 10 pesetas. Es por eso que el christma no parece querer llegar.


Pero he perdido el hilo. Yo quería contar el método para saber que en Tokio ya no es navidad. Sencillísimo, aunque he tardado en darme cuenta. Se trata de ir a un “depaato” o grandes almacenes, a la sección de rebajas, y comprar allí estupendos productos navideños a precios irrisorios. Lo bueno no es solo que uno sale con el convencimiento de que al menos estas navidades ya han acabado, sino que además se puede llevar a casa por 200 yenes (euro y medio) unos magníficos calcetines navideños que nos tapen esos dedos tan feos que tenemos en los pies. Dedos de mono, para no desmerecer el año. ¿A que son preciosos y demodé?

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s