Café de mierda de gato

(Bali 01)

Mi geisha probando el café de mierda de gato

Mi geisha probando el café de mierda de gato

La única razón para ir a Bali, provincia de Indonesia, es tomarse allí un café de mierda de gato. Mi tío Ruperto, el último yeyé, decía que la playa era un revolcadero de guripas, y cualquiera puede entender perfectamente lo que quería decir con eso. Y yo suscribo sus palabras, porque a mí, las playas, bueno, que me la refanfinflan, que me parecen sitios aburridísimos. Así que cuando mi geisha propuso escaparnos de Tokio a Bali me quedó la excusa de los templos y del café de mierda de gato.

La playa de Bali

La playa de Bali

Un templo de Bali

Un templo de Bali

Podría hablarles aquí de los templos, pero el tema de la mierda de gato seguro que interesará más. No obstante, los templos de Bali -isla hinduista en el país con mayor número de musulmanes del mundo- tienen bastante más interés que aburrirse semidesnudo en una playa acotada solo para turistas de resort. Así que obviaré que mientras un helado en el dichoso resort te sale por tres euros, andar doscientos metros en dirección playa, sección indonesios, y comer a la sombra de la verdadera Bali sale a euro el plato; pongamos, por ejemplo, un nasi goreng, que es arroz con huevo frito, a lo que se añade la compra de un coco fresquito con su correspondiente leche o un zumo de cualquier fruta que la señora del chiringuito tenga a bien servirnos, a precios de indígena, una ganga. Porque ésa es otra, el cambio de la rupia indonesia te hace millonario a poco que cambies en el aeropuerto unos cuantos de euros. Resulta difícil no sentirse inseguro yendo por ahí con un par de millones de algo, aunque sean rupias, pero al cambio no pasan de ser lo que se gastaba un albañil de 18 años español, con seat ibiza, en un fin de semana de antes del plan Ñ.

El gato con cara de perro que está triste y azul (con su cafelito en el plato)

El gato con cara de perro que está triste y azul (con su cafelito en el plato)

Pero yo a lo que iba era al café de mierda de gato. La aromática experiencia, llamémosla así, viene dada porque a ciertos gatos balineses se les echa de comer granos de café, que ellos devoran con fruición y que en su estómago se digieren a medias; es decir, que los jugos gástricos disuelven la cáscara del café y cagan -sin medias tintas- el grano, lo que utilizamos en todo el mundo para tostar, moler y finalmente beber tras paso por el agua caliente. Sabiendo que en Tailandia existe un café por el estilo, solo que en ese caso son elefantes los encargados de cagar el grano listo para tostar, lo de beberme un café de mierda de gato no me espantaba en absoluto. El precio del café, tres eurazos, medio millón de rupias los 100 gramos, me asustaba más, pero un café rodeado de selva bien merece esos tres eurazos. Ahora bien, lo que me espantó era la cara de los gatos, que, por cierto, estaban enjaulados. Porque los gatos de Bali encargados de cagar café tienen cara de perro. Y eso ya no hay quien lo digiera, nunca mejor dicho. Así que mientras me tomaba mi cafelito “Luwaak coffee” de mierda de gato, sabroso, aromático, no dejaba de pensar que en realidad, en el fondo, los tan famosos gatos son gatoperros, una variedad que a buen seguro hubiese enriquecido etimológicamente el movimiento perroflauta en Iberia. Pero, esto es Bali, antiguo destino de parejas españolas en luna de miel, cercado su amor en resorts con balineses que les alisaban la playa, esos revolcaderos de guripas. Eso era antes, cuando las parejas españolas eran gobernadas por políticos que resultaron ser perros con cara de gato y que nos hacían creer que defecaban café tostado. Ahora, como bien se dice en el Gatopardo, todo ha de cambiar para que todo siga igual.

Los peligros de Bali

Los peligros de Bali

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4 pensamientos en “Café de mierda de gato

  1. Yo soy más de playa que de café. Y esa criatura enjaulada con cara de pedir clemencia y absolución a todo humanoide que se le acerque, no puede ser gato ni tampoco perro. Te pongas como te pongas. A todo esto, ¿cómo estaba el café, aparte de caro?

  2. Para la próxima quite la botellita de agua de plástico para la bella foto de su geisha bebiendo café en Bali…….a un ser tan exquisito como usted no le pega esa botellita plasticosa-acuaosa-balinesa……por favor la estética es la estética. La critica es desde el cariño de una favorita
    Saludos desde la columna estilita

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