Angkor

(Camboya 01)

Gran raiz de árbol en templo

Nos come la selva, nos come

Lo que come la selva. Cuando los jemeres abandonaron hace unos 500 años todos los templos de la zona de Angkor (excepto el principal, Angkor Wat), la selva abrió sus fauces y los fue engullendo de nuevo. Aquí, en medio de la selva cercana a la ciudad de Siam Rep, el pueblo jemer comenzó a construir templos como el que hace churros. Los datos varían, pero puede que haya templos engullidos en 3.000 km2 de selva. Los que hoy se pueden ver más o menos despejados es porque han sido restaurados, o mejor, desbrozados por, primero, dinero europeo -ya a fines del XIX- y hoy día australiano, americano, japonés, además del europeo.

Niñas hablando al oído

“No le digas a nadie que nos comen los chinos”

Tuc tuc de Spiderman

Los tuc tuc, en esencia, isocarros descapotables

Uno llega a Siam Rep, Camboya, con su aeropuerto de juguete, vía Tokio-Seúl, se hospeda en un hotel chino -nos comen los chinos, nos comen- y solo queda una cosa: acertar con el tuc tuc. Este medio de transporte es como un isocarro pero semidescapotable. Los tuc tuc son los reyes del transporte de viajeros por Angkor. En nuestro caso, después de rechazar a otros, nos decidimos por el tuc tuc de Fali, que a pesar del nombre, no era cordobés. Él fue quien nos llevó tres días de templo en templo. Y la verdad, esos mastodónticos árboles comiéndose los templos me traían los recuerdos de Apocalypse Now y del mayor Kurtz. Pero en este caso el horror no es la locura del renegado mayor Kurtz; en este caso el horror es el turismo chino, por miles, por millones; ya nos comieron. El turismo chino es la selva que engulle los templos y si a alguien se le ocurre venir a visitar este patrimonio de la humanidad, que negocie con su tuc tuc para que le lleve lo más lejos posible dentro de la selva, allí donde aún podrá sentarse en una piedra sin que nadie le moleste y comerse en un puestecillo un plato de arroz con un banana shake por literalmente cuatro duros. Entonces, si no es porque mi geisha venía conmigo, me pongo un taparrabos y me quedo allí haciendo el mono budista. De templo en templo, de rama en rama. ¿Angkor? Angkawa chita.

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3 pensamientos en “Angkor

    • Ya sabe usted amigo Fau que los andaluces nacemos “mosqueaos”, por lo tanto, no nos fiamos nunca y aceptemos el tuc tuc que aceptemos, siempre pensaremos que nos está cobrando más que otro. En detalle, el hombre inspiraba confianza y negociamos con él los tres días, a precio diferente cada día. Cuando vaya usted a Angkor escoja, como todos, por intuición, la suya no falla nunca.
      ¿Decoración de mi tuc tuc? Yo soy una persona sobria: solo llevaba su banderita camboyana, con ese precioso escudo en el centro que es el templo de Angkor Wat, el principal y nunca abandonado por los monjes.

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