La casa-maleta

(Imperio del Sol Naciente 05)

Maletas viejas en un altillo.

Mi querido Nando, usted no quiere escribir una novela de mil páginas, usted quiere escribir la Historia de la Grecia Antigua incluyendo su Teogonía. ¡Qué barbaridad! Haciendo un cálculo somero le advierto, por si usted no lo ha deducido, que en un folio se pueden encarcelar alrededor de quinientas setenta palabras. La siguiente operación aritmética es bien sencilla, sólo hay que multiplicar esa cifra por mil. ¡Quinientas setenta mil palabras! ¿Hay tantas? ¿Quiere usted escribir un diccionario? ¿Qué idea puede precisar de quinientas setenta mil palabras para ser explicada? De ser así ¿merecería la pena descifrarla? ¿Cuántos misterios del mundo pretende usted aclarar? ¿Todos? Con todo, hay dos cuestiones importantísimas a resolver en este asunto en el que anda empecinado: cuánto debe pesar el libro y cómo va a ser de grande. Lo digo por la mera cuestión doméstica de dónde se coloca la criatura en la librería. Mi querido Nando, céntrese. O me explica usted cómo es un natural de Manolete o me da luz sobre el Bosón de Higgs y la física de partículas pero todo a la par no puede ser y, además, sería una grosería.

Y ahora dice que va a volver a la judería, a su casa. Como muy bien intuye, usted no vuelve, usted “viaja” a su casa. No es un reencuentro con la casa, es la búsqueda de ella. ¿Recuerda acaso dónde estaba? La casa es el sitio donde todo está, pero en su caso, donde todo está es en la barriga de un avión, recluido bajo la forma aparente de una maleta. Su casa es maleta. Yo no podría vivir así.

Suyo.

Simeón el Estilita.

4 pensamientos en “La casa-maleta

  1. 570.000? Ha sumado usted bien? Son muchas, en vez de 1.000 páginas lo voy a dejar en 164, ea, que me ha convencido. Usted lo ha dicho, mi patria es mi maleta, cosas de haberme cogido mi madre desprevenido con cinco años, metiéndome en aquel tren de los años 70 que me escupió en Alemania. Desde entonces, no paro, y a fe que lo que a mí me gustaría es echar una siesta tranquilamente en un sofá mientras miro cómo suben el Tourmalet unos tíos sudando en bicicleta.

  2. Querido Nando, mire usted qué foto más bonita hice una vez que salí de mi patio. Unas maletas extrañadas de que alguien las mire y que hace mucho olvidaron su función, se apilan en un altillo alejadas del trajín de los kilómetros.

  3. Me encantaría saber si la diferencia entre su intenso movimiento vital y el mío(inexistente) es una cuestión de hardware o software.

  4. Querido Fausto, me alegra mucho su pregunta, que respondo con sumo gusto. La diferencia entre usted y yo, sin lugar a la más mínima duda, es de software. Podría extenderme mucho en la respuesta, pero atentaría contra su inteligencia. Sé que con ésto le sobra y le basta.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s