Limpiar muñecos

(Imperio del sol Naciente 04)

Haruko limpiando un muñeco

Mi geisha me apremia para que escriba, junte letras, como si el propósito de escribir una novela -mea culpa- tuviese que cumplirse. Eso es como comprar en septiembre un fascículo de ambulancias en miniatura y pretender completar la colección. Los proyectos, como los viajes, son un esbozo y luego ya veremos en qué quedan -le digo a mi geisha-. Pero mi geisha es tozuda e insiste, me pone en la tesitura de que o cumplo mi palabra, escribo la novela, gana un premio, salgo en los telediarios, o me dedico a cuidar los tomates del huerto de tita Michiyo. Y todo esto me lo dice mientras limpia unos muñequitos de porcelana típicos de Japón. Los limpia ataviada con guantes blancos y una brocha verde. Lo realiza con esmero, dedicación y mirada penetrante para evitar que una mota de polvo se quede olvidada entre las pestañas de los muñecos. ¿Quién puede justificarse ante alguien que realiza con tanta diligencia una actividad tan nimia? En mi descarga puedo aportar que tanto los guantes como la brocha verde venían de fábrica incluidos en la caja de los muñecos, cosas de la perfección japónica. Pero a ella eso no le sirve como excusa. Quizá hubiese sido mejor seguir ejerciendo de escritor fantasma para el alemanuco.

En cualquier caso, cumpla yo o no mi promesa de escribir una novela de 1.000 páginas, pronto tengo que volver pues se acerca la fecha de la llegada a las librerías de mi novela gráfica El último yeyé. Antes de eso, mi geisha me ha prometido llevarme la semana próxima a un onsen, unos baños termales, será para que se me despelleje la vagancia. Yo, por si acaso, echaré los guantes blancos y la brocha en la maleta. Después de eso, vuelvo al barrio de la Judería de Córdoba, aunque ya no sé muy bien si viajar es irme de allí o estar allí.

3 pensamientos en “Limpiar muñecos

  1. Amigo,nunca debió publicar su intención sobre la novela de las 1000 y una página.Esas cosas se van haciendo de manera secreta,”como el que no quiere la cosa”.Ya avisó Manolo en su excelsa canción “Ya no danzo al son de los tambores”sobre prender hogueras que luego no se pueden mantener.Usted quizá no hizo un correcto cálculo sobre la disponibilidad de madera mental.Ahora,apechuge con las consecuencias.En relación a los muñecos,acepto la inclusión del cepillo adecuado para su impoluto mantenimiento,pero…el uso de guantes no termino de entenderlo.No soy muy de cubrirme las manos ni de que ninguna moza me eche el guante.Bien lo sabe.

    • no le niego su sabiduría, aunque me duele que Manolo García sepa más que yo aunque lleve 20 años publicando el mismo disco. Desde que se fue Quimi Portet, le pasó como a Uderzo cuando murió Goscinny, que Ásterix perdió toda la gracia.

  2. Amigo Fausto, los versitos de “Ya no danzo al son de los tambores” de Manolo García no pueden ser más certeros para el caso que nos ocupa. Nadie puede decirlo mejor.

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