¡Que me comen los demonios!

(El Imperio del Sol Naciente 02)

He cogido el tranvía y me he plantado en Shinjuku, uno de esos barrios donde los alrededores de la estación son un hervidero. ¡Vivan las frases hechas! Lo que te facilitan la vida. He ido allí porque en un santuario (religión sintoísta) había una ceremonia para ahuyentar a los oni o demonios. Al parecer hay aquí más de uno, no pasa como en Occidente que a pesar de llamarse Mefistófeles, demonio, diablo, ángel caído, el cojo, Satanás o Belcebú son la misma persona y tienen cuenta en Suiza. Aunque el evento estaba programado para las 12, los oni o demonios se han hecho de esperar, una prueba, a decir de Haruko, de su perniciosa existencia, pues ningún nipón de bien (tomo esta frase prestada de la caverna mediática) osaría hacer esperar a tanta gente. La ceremonia, hay que decirlo, ha sido bien bonita, con su demonio dojo, perdón, rojo, y su demonio verde, los dos con sus melenas (¿quién no se acuerda del chiste del demonio dojo a un lado del ring y al otro lado el demonio dojo). También debe decirse que la gente se ha reído mucho. Si es que en estos tiempos se le ha perdido el respeto a los curas, aunque sean sintoístas. Claro que al pobre hombre, que debía rondar los 90 años, además de querérselo comer los demonios lo han molido a garbanzazos tostados. Mucho presumir en este país de organización pero ha sido un desastre porque el coro de la tragedia griega en la que se ha convertido aquello, ante el temor de que se los comieran los demonios, ha lanzado garbanzos tostados (bueno, era soja) a mansalva para defenderse y claro, al pobre cura que rayaba el siglo de vida, con su además considerable cabeza japonesa, se ha llevado su buena ración, como para hacer un potaje para todos los que estábamos allí. Es que el hombre tenía ya la orientación perdida y por escapar de los demonios se ha metido en la boca del lobo, queriendo subir unas escaleras de esas que a su edad se suben en una silla eléctrica que se engancha al posamanos y que anuncian en las revistas del corazón.

Como adjunto vídeo, puede comprobarse que no miento, y la causa de las risas quedan suficientemente explicadas. Soy consciente de que cuando vean en Chueca los leotardos de los demonios nada va a ser igual. Seguro que no me equivoco porque, sin ir más lejos, la movida madrileña la empezó en realidad un amigo mío gallego (y currista) que decía que estaba en Madrid estudiando y un día se puso unos pantalones del diseñador Montesinos con un estampado imposible. Los que lo vieron se dijeron, “ah, ¿así se puede salir?” Y ya saben cómo acabó la cosa, con Fabio Mac Namara en la Edad de Oro diciendo que él era una mujer superficial. Pues lo mismito va a pasar con los leotardos de estos demonios, que van a regenerar Madrid, para mayor gloria de los que beben en botella. Si es que hay que estar todo el día en la calle, so pena de no de saber cómo funciona el mundo.

Al final de la ceremonia he pillado un poco de soja tostada y no he logrado más porque Haruko me decía que era hora de volver, que a ver por qué no estaba trabajando en esa novela de 1.000 páginas que he anunciado. ¡Qué agobios! Le he dicho que tranquila, que ya casi tengo pensado el título. Se ha puesto hecha una furia, no lo comprendo. Se la comían los demonios.

8 pensamientos en “¡Que me comen los demonios!

  1. Le quiero preguntar,viajero ocioso,si usted se permite reír a carcajadas ante tales hechos o,sin embargo,guarda las formas.Y es que no sé,cateto e ignorante de mí,si el japonés medio acepta la carcajada sonora propia o extranjera.Ilumineme nuevamente el camino.

    • Estimado Fau, como puede usted comprobar por el vídeo, las risas que se oían eran de féminas, es decir que yo, pobre extranjero narigudo, era el único que conservaba las formas. Recuerde usted el primer capítulo de mi libro -que diría Umbral- de Japón, un viaje entre la sonrisa y el vacío, en el que a pesar de recibir de un monje budista unos latigazos en la espalda, me mantuve sereno sin dar la carcajada hasta 15 días después, ya en Córdoba. Claro que el dolor de los latigazos contribuyó a facilitar que no se me escapara la risa mientras el monje me ponía la espalda hecha un cristo. Le diré algo, ¿sabe usted por qué creo que a los muertos les da pena morirse? Pues porque no pueden reírse más. Ya sabe que usted y yo, a la gente sin humor, no la queremos cerca.

  2. ¿Risas dice? A mí más bien me parecen sollozos… Incluso, en un momento determinado, hasta llanto de bebé se me antoja escuchar… No sé yo… Claro está que en nuestra península nos gusta ser más escandalosos. ¿A que no hay una palabra en japonés para nuestro ‘cachondeo’, ‘jaleo’, ‘jolgorio’ o ‘algarabía’? Otro mundo.

    Por otro lado, tanto viajar tanto viajar y en el fondo está usted acatetao, querido amigo. Eso que llevan puesto los sucedáneos de Coli Negros y Coli Blancos (aquí dojo) se llaman ‘leggins’ y están de plena actualidad desde hace tela de tiempo. Dígale a Haruko que le dé a usted una vuelta por HachendoeMe (ella sabe dónde queda) y verá usted cómo se visted las gentes del siglo XXI.

    • ¡Qué barbaridad! ¡Parece esto el Marca, cuánta queja! Que si es usted un manta, que si no suelta un balón, que si la lesión es fingida…
      Risas, llantos de niña… todo es la misma cosa, amiga Gloria, todo es sawagu 騒ぎ .
      acHeandoeMe, HM, gran tienda alemana. Y, finalmente, los leggins, prenda que, a menos que uno sea demonio o de Chueca, debería estar penada con cárcel de 2 a 4 años y prohibición de acceder al centro de la ciudad por 10 años más.

      • Está usted muy antiguo y muy desfasado, querido amigo. Aunque se las dé de moderno se quedó en los 70. No hay más que ver su fondo de armario. Anyway, le queremos igual de mucho, que conste. No son quejas, es por darle vidilla, que lo siento muy aburrido.

    • En realidad fueron varazos, con una vara bien pulida, plana, pero confieso que tanto me dolían los tobillos de estar en posición de loto, especialmente los seis tornillos que tengo en el izquierdo, que los varazos fueron una liberación. Saque usted sus propias enseñanzas de ello, estimado Fau Wolowitz

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