Unos apuntan con la pistola…

(Zapatillas 04)

Semisubjetivo. El bueno el feo y el malo

Muy bonito, muy bonito todo lo que dice; seguramente ni le falta razón. Pero revisando una vez más El bueno, el feo y el malo, esa obra cumbre del spageti western (Sergio Leone y Ennio Morricone dando cancha a Eastwood, Lee van Cleef, y ¡Elli Wallach!) me acordé de usted. O de su reciente pasado. O de su presente en suspenso. Hay una escena, casi al final de la película, en la que Clint Eastwood (el bueno) apunta con una pistola a Elli Wallach (el feo) y le da una pala para que cave en busca del tesoro escondido en una tumba y va y le dice: “El mundo se divide en dos: los que apuntan con la pistola y los que cavan”.

Guardia civilUsted, querido amigo Simeón estilita, ha estado muchos años cavando mientras sus jefes le apuntaban con la pistola. Le han hecho cavar y ha sacado usted unos tesorillos que se han llevado los de la pistola. Luego, una vez sacado el tesoro, lo han ereado, que es voz novísima traducible por patada en el culo.

Y ahora, no pudiendo comprender la naturaleza humana, y pensando quizá en que si así lo han tratados sus jefes, cómo lo van a tratar las dependientas de tiendas de zapatillas, ahora, digo, se sube a su columna y dice aquí me las den todas.

No le negaré que es solución inteligente, pero ¿es la adecuada? ¿No le apetece salir a la calle como Eastwood, con el colt 45 en la mano? No le digo ya que vaya de Lee Van Cleef (el malo) porque qué duda cabe, el vestuario de Eastwood estaba más cuidado, con ese poncho que lleva al final de la película que ya es historia del cine. No, no hace falta. Pero no desdeñe a los que andamos en la calle, de viaje, por un puñado de dólares porque puede que un día, al hablar de usted, yo tenga que decirle a mi interlocutor: Sí, cuidó pajaritos, hasta que un día sonó la armónica, hasta que llegó su hora. Y con este título final le indico a la vez que no es lo mismo ser Clint Eastwood que Charles Bronson, como no es lo mismo ser Marcial Lafuente Estefanía que Zane Grey. Ambos escribían de pistoleros y de indios, pero este último describía además los paisajes, lo que no soportaba mi abuelo Doroteo, todo sea dicho. Y los paisajes, querido amigo, son consustanciales al western, como el salir de casa lo es a nuestros pies. Ahora bien, haga lo que le plazca con su pala.

Escenario secuencia final. El bueno el feo y el malo

P. D. No me resisto a mencionarle que el duelo final (a tres: trielo?) transcurre en un espacio circular, cual plaza de toros sin barreras, rodeado de cruces, tumbas, a manera de espectadores, pues es un cementerio -construido al efecto- lo que se trata de representar. Ese espacio circular del tamaño de un ruedo de albero es en realidad de piedra, por lo que me inclino a pensar que se trata de una trilla, donde se echaba el trigo para trillarlo con una trilladora, tres tristes tigres. Saque usted, querido Simeón estilita aficionado a la tauromaquia, sus propias conclusiones sobre las tumbas, los espectadores, el ruedo y la situación actual de la tauromaquia.

Nando Viñas.

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