¿Que soy, un alópatra?

(Zapatillas 03)Flores

Mi querido amigo, sabe que hace tiempo decidí retirarme a mi patio y usted, mejor que nadie, sabe el por qué de mi determinación. Pienso, creo que con razón, que todo lo de fuera es asco. Aquí dentro mis flores me alegran gratuitamente vista y olfato y los canarios me regalan tu trino. Somos sensaciones y aquí están todas. Fuera, un mundo cada vez más desconocido, cruel y embustero se empeña en amansar voluntades para conseguir beneficios. Todo está permitido. Pero si alguno levanta la mano y con su dedo índice señala un atropello, aparecerán mil voces compradas acallándola. El hombre se va por el sumidero igual que agua sucia en tanto que esas voces pagadas desvían atenciones hacia los animalitos del campo y otras bobadas. Las virtudes no son cosa de los humanos, ahora son propiedad de los bichos. ¿Usted entiende algo? ¿Le merece la pena seguir intentando entender algo?

Trabajé la mejor parte de mi vida como un bruto sin que el negocio fuese mío. Un día me pegaron una patada en lo magro y me entregaron a los sodomitas en mitad de la plaza pública. Ya no servía. Pues bien, ahora soy yo el que no quiere servir. ¿Que soy, un alópatra?, pues bienvenido sea. Me reconforta saber que pertenezco a una nueva especie que no sigue trampas. ¿Que encabezaré una nueva raza de hombres gigantes o enanos apartados del mundo? Pues no pretendo nada de eso, mi decisión no pasa de cosa individual, pero de ser así tampoco me importaría. A mí sólo me preocupa la belleza, la verdad, la honradez y, fuera de mi patio, no la hay. Sólo la percibo en escasísimas personas como usted, por eso me apena que ande mezclado con tunantes y su pureza se marchite como lo han hecho mis geranios con los últimos fríos.

Aún así, no me disgustaría esa posibilidad de la creación de una nueva raza de enanos alópatras. Prefiero los enanos a los gigantes sencillamente por comodidad. Lo gigante siempre me ha parecido pretencioso por definición, algo así como que han crecido y crecido porque no tenían nada mejor que hacer. Lo pequeño guarda en su interior la duda de que no ha crecido por propia decisión o por fracaso y, lógico es pensarlo, uno está más cerca del error que de la soberbia que conlleva el gigantismo. El enanismo, además, siempre resultará más estético. Se eliminarían muchos problemas. El primero de ellos saber con quién se junta uno. Si es de talla normal, peligro, puede ser un tunante. Pero si es enanito, uno puede salir sin problema a la taberna a tomarse un fino amargoso sin miedo a que en un momento dado le abran las entrañas.

Seguiremos explorando esta teoría.

Hasta más ver.

Suyo.

Simeón el Estilita.

4 pensamientos en “¿Que soy, un alópatra?

  1. Querido Fausto, mi casa es su casa. Disponga día y hora y tendrá preparada su habitación. Le anticipo que de los únicos lujos que disfrutará serán del trino de los canarios y el olor de las flores. Belleza y verdad, una combinación que creo no vendrá nada mal a un ecléctico sin rumbo.

  2. Vamos a ver, Sr. Viñas, efectivamente yo soy un eremita, pero ¿no ha visto usted que el tal Fausto dice ser un ecléctico sin rumbo? ¿Cómo puedo permanecer impasible ante eso? ¿Se cree que no tengo corazón? Piense que es un señor que no sabe dónde va ni de lo que está hecho. ¡Estoy haciendo el bien!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s