Spain is indifferent

Se vende mulo

Pues sí, ya estoy aquí, te subes a un avión y te escupe en cualquier sitio un rato después. Ah, aquellos tiempos en los que se viajaba en barco tres meses para llegar a Cypango. También producían cambios curiosos, no se crea, amigo Estilita y congéneres aposentados, por ejemplo, el bizcocho “castera” que tan bueno está, producto típico de Nagasaki, lo llevaron españoles y portugueses en sus barcos y no era otra cosa que “pan de castilla” (Castilla-castera). Pero a lo que vamos. He vuelto porque ese escritor alemán para el que actúo de escritor fantasma, con cadenas y todo, decidió venirse a dar un garbeo por Spanien. ¿Cree usted que para conocerme? Quiá, que diría Azarías; se vino con una truppe de alemanes a que le enseñara Andalucía. Y aquí me tiene usted, hoy en Ronda, mañana en Carmona, al otro en Granada y el de más allá en Sevilla. De las cosas que le escribo para gloria de su augusto nombre de escritor y cómo lo hago ni palabra. Para mí que venía a ver si la Merkel y el diario sensacionalista Bild tenían razón cuando dicen que somos unos vagos y que no sabemos hacer nada bien.

Los alemanucos entrando en Carmona

Los alemanucos entrando en Carmona

El caso es que del viaje, aparte de una paliza de kilómetros, yo también he sacado lo mío. Lo mío es ver cosas y, estimados eremitas, con poco que cruce uno el umbral, se encuentra de bruces con lo que quieren ver los alemanes (la Alhambra, la Mezquita, el vino tinto, los churros y las pipas con sal) y con lo que un ojo sin legañas desgaja de nuestra realidad. ¿Fue Fraga quien dijo que Spain is different? Pues no sabe usted cuanto different somos. Por eso adjunto estas fotos, verdaderas joyas patrias, muestras, por ejemplo, de que una vez los teatros se llenaban para ver a señoritas con plumas en la cabeza y unas mallas tapando medio culo. ¡Qué diferencia con esa extraña moda de los leggins, donde las muchachas andan describiendo la anatomía como un libro de segundo de Medicina! Joyas también, de un tiempo en el que los zumos de naranja eran polvos que te servía un mayordomo con un chorrito de agua que hacían que espumase. Y joyas televisivas como la serie Curo Jiménez, con el Estudiante, el Algarrobo, Curro y sin cartón piedra, a pelo, a rodar en el campo y en calles de verdad.

El algarrobo

Al final de esta semana con alemanucos, mi escritor in pectore me preguntó que qué le parecía lo que los alemanes dicen de los españoles y sureños en general, de nuestra siesta, de nuestra inutilidad para rendir en el trabajo -según Merkel-… Y yo, con muy buen acento alemán de la Selva Negra, le dije: “Mein lieber Freund (mi querido amigo), Spain is indifferent”.

Tang

Manolita Chen

 

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