Un ombligo andamiado

(Constantinópolis 09)

Cúpula S Sofía andamiada

 
Mi querido Nando, me dice nuestro común amigo Simeón que me convoca en la última carta que ha recibido desde ¨el ombligo del mundo¨ y aunque me otorga poderes que no poseo intentaré mirar a través de esa barriga preñada en forma de cúpula donde vd se encuentra, como si de una bola de cristal se tratara.
Precisamente estaba yo hoy escuchando un programa de rne sobre Ernesto Sábato dónde este hablaba de su época de astrónomo trabajando en un observatorio y contaba que la mayoría de los astrónomos son neuróticos, gente que no se lleva bien con esto de la tierra y por ello miran incansablemente hacia el cielo. Le digo esto porque me emociona esa foto de la cúpula de Hagia Sofia con ese extraordinario andamio que no sabemos si es una escalera hacia el cielo o más bien aquello que lo sostiene. Y como vd bien sabe al escribir ponemos unas cosas al lado de otras y en ese reunir adquieren sentido. Y al preguntar vd por el significado de ese traje negro del padre de la señorita Haruko a continuación de esto del andamio que sostiene ese inmenso útero no se da cuenta que responde a su propia pregunta. Evidentemente ese traje es un andamio, algo que sostiene, parecido al de esas armaduras medievales que parecían un esqueleto externo o como arma el traje de luces el cuerpo del torero (ya que nombra el bósforo) a la vez que representa su interior, como si los bordados dibujaran los músculos y nervios, iluminados. Y sabe vd muy bien también lo que sucede cuando se nos muere el padre, hay que andamiar el cielo para que no se nos venga encima, pero lo más curioso es que cuando hemos acabado de levantar ese gigantesco mecano, nos damos cuenta que esa construcción era una escalera hacia el cielo, o si queremos ser más modernos, hacia el centro de la conciencia, lugar donde sin duda se encuentra ahora el señor Taga.

Hágame el favor de hacer llegar a la señorita Haruko mi más sincero pésame y vista ese traje negro como se merece, con la conciencia de que el adentro y el afuera son lo mismo y más en un país como Japón donde se ha representado inagotablemente esta relación, eso sí sin necesitar la monumentalidad de una catedral, muy al contrario, con la sencillez de un pequeño pabellón del té.

 

Un pensamiento en “Un ombligo andamiado

  1. ¿El centro de la conciencia? Usted, querido Gabriel Montoya, con esos apellidos, me acabará por decir que el centro de la conciencia está en una cueva del Sacromonte granaíno. ¿Un traje andamiado? ¿Un exoesqueleto? Sé que estudió en Madrid cuando lo de la movida, con narices de Rossy de Palmas y Macnamaras a su alrededor, pero me queda una duda: ¿Qué fue concretamente lo que usted estudió esos años? Yo mismo le contesto: los antros de perdición; y no era biodramina lo que le daban sus amistades.

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